
En 2024, la industria del fracking consumió más de 27.000 millones de litros de agua dulce en Vaca Muerta. Para 2025, la proyección supera los 31.000 millones. Mientras el sector energético aporta el 12% de las exportaciones nacionales y genera el superávit comercial más alto de la historia, la pregunta sobre qué ocurre con ese recurso una vez utilizado sigue sin una respuesta pública clara.












































