
Humedales en Argentina: el patrimonio invisible que se está achicando (y por qué importa hoy)
Redacción
Este 2 de febrero de 2026, el Día Mundial de los Humedales vuelve a caer en un contexto incómodo: mientras se celebra su valor para el clima, el agua y la biodiversidad, la presión sobre estos ecosistemas sigue creciendo en gran parte del país.
El lema global de este año —“Los Humedales y el Conocimiento Tradicional: Celebrando el Patrimonio Cultural”— pone el foco en algo clave: muchos humedales sobrevivieron siglos gracias a prácticas comunitarias e indígenas, pero hoy suelen quedar atrapados entre incendios, obras, loteos y la falta de reglas claras.
Por qué los humedales son “infraestructura” (aunque no se vea)
Los humedales funcionan como:
- Esponjas naturales: absorben excesos de lluvia y liberan agua en períodos secos.
- Filtros: mejoran la calidad del agua atrapando sedimentos y contaminantes.
- Reservas de carbono: algunos (como turberas) almacenan carbono durante siglos.
- Hábitats críticos: sostienen peces, aves y especies que dependen de ciclos de inundación.
No es poesía ambientalista: es servicio público ecológico, sin presupuesto y sin cartel.
El mapa grande: Argentina tiene muchísimo humedal… y poca protección efectiva
En el plano internacional, Argentina está dentro de la Convención de Ramsar desde 1992 y posee 24 Sitios Ramsar (humedales de importancia internacional), que cubren 6.085.995 hectáreas, según datos oficiales y del propio perfil país en Ramsar.
A la vez, organizaciones y espacios de incidencia ambiental estiman que los humedales abarcan una porción muy significativa del territorio nacional (del orden de 21,5%), con una diversidad enorme: del Delta a mallines patagónicos, esteros, turberas, lagunas altoandinas.
El problema no es “falta de humedales”. El problema es falta de un piso legal nacional actualizado y de herramientas consistentes para ordenar usos y frenar la degradación antes de que sea tarde.
Amenazas concretas que hoy están marcando agenda
1) Delta del Paraná: incendios, humo… y algo menos visible
El Delta es el caso más mediático por los incendios y el humo, pero hay un proceso silencioso igual o más determinante: la fragmentación del humedal por terraplenes, diques y endicamientos.
Un trabajo técnico de Fundación Humedales / Wetlands International (actualización 2025) advierte que estas estructuras alteran el funcionamiento del sistema, elevan riesgos (por ejemplo, inundaciones en áreas donde el agua antes “se repartía” naturalmente) y afectan biodiversidad.
Medios que citan ese informe señalaron que un 14% de un área amplia del Delta ya aparece fragmentada por estas obras.
2) La Ley de Humedales: la deuda política que se repite
Argentina sigue sin una ley nacional de presupuestos mínimos para humedales (una norma marco que fije criterios básicos y obligatorios). Distintas ONG reclaman hace años esa herramienta y sostienen que, sin ese piso, la protección queda dispersa, reactiva y muchas veces tardía.
- Greenpeace Argentina viene insistiendo en la necesidad de una ley y en el vínculo entre degradación de humedales e incendios, especialmente en el Delta.
- Fundación Vida Silvestre Argentina sostiene que una ley es clave para planificar el uso del suelo y dar herramientas a provincias, resguardando el derecho a un ambiente sano.
- El estado parlamentario del tema reaparece en proyectos y debates, pero sin un cierre definitivo que cambie la historia.
La paradoja es conocida: se discute “cómo producir” en humedales cuando todavía no está acordado “qué no se puede hacer” (y dónde).
3) Inventario Nacional de Humedales: saber dónde están para poder cuidarlos
El Inventario Nacional de Humedales existe como objetivo y marco metodológico oficial, pero el desafío ha sido avanzar de manera completa y consistente en un país federal y diverso. El propio Estado reconoce la complejidad técnica del inventario (variabilidad temporal, conectividad, diversidad de tipos).
En paralelo, centros de análisis como Fundar remarcan un debate recurrente: si el inventario debe ser condición previa para una ley o si se puede (y se debe) legislar mientras el inventario se completa.
Dicho simple: sin mapa no hay política seria, pero sin reglas, el mapa llega tarde.
Neuquén también: humedales menos famosos, pero estratégicos
Cuando se habla de humedales, suele dominar el Delta. Pero en Neuquén hay una capa menos visible y muy sensible: mallines patagónicos y humedales urbanos/ribereños, esenciales para agua, biodiversidad y productividad en zonas áridas o semiáridas.
Un informe oficial provincial reciente remarcó justamente esa idea: los mallines sostienen agua y forraje, y se vuelven todavía más importantes con escenarios de cambio climático. (Neuquen Informa)
Además, Neuquén integra la red Ramsar con áreas como Parque Nacional Laguna Blanca, parte del esquema nacional de Sitios Ramsar.
Para una provincia atravesada por disputas de suelo (urbanización, producción, infraestructura), hablar de humedales es hablar de seguridad hídrica, no de decoración verde.
¿Qué dicen los estudios científicos sobre los humedales en la Argentina?
Más allá del debate político y ambiental, en los últimos años la información científica sobre los humedales argentinos comenzó a sistematizarse con mayor precisión. Un hito en ese camino fue el mapa nacional de humedales desarrollado por el INTA Bariloche, con participación de especialistas en Teledetección, Sistemas de Información Geográfica (SIG) y suelos, agua y ambiente, en articulación con investigadores del CONICET.
Se trata de una herramienta técnica de acceso libre y gratuito, disponible en la plataforma Google Earth Engine, que permite identificar, clasificar y analizar la distribución de humedales en todo el país a partir de imágenes satelitales y criterios biofísicos homogéneos.
Desde una definición científica, el estudio señala que un humedal es un ambiente donde la presencia temporaria o permanente de agua superficial o subsuperficial genera flujos biogeoquímicos propios, distintos a los de ambientes estrictamente terrestres o acuáticos. Entre sus rasgos distintivos se destacan la biota adaptada a estas condiciones —como plantas hidrófitas— y la presencia de suelos hídricos o con rasgos de hidromorfismo.
Según el mapa y su informe técnico, la superficie de humedales en la Argentina alcanza aproximadamente los 277.000 kilómetros cuadrados, lo que representa el 9,5% del territorio nacional. Si bien en gran parte del país estos ecosistemas conviven con actividades productivas como la forestación, la agricultura o la fruticultura, en la Patagonia Norte la ganadería se apoya de manera central en los humedales, conocidos localmente como mallines.
Al respecto, el técnico del INTA Bariloche Fernando Umaña explicó que en las provincias de Río Negro y Neuquén ya existía un avance previo en la cartografía de mallines, lo que permitió facilitar su interpretación y clasificación a escala nacional. A su vez, destacó que la metodología aplicada tomó como referencia experiencias internacionales, como la utilizada por Canadá en su informe de humedales de 2020, adaptada luego a la diversidad ambiental argentina.
En la misma línea, la investigadora Andrea Enríquez (CONICET–INTA) subrayó que la relevancia económica y ecológica de los mallines, sumada a los procesos progresivos de degradación detectados en estos ambientes, explica el interés sostenido por completar su cartografía y diferenciar con mayor precisión las regiones cordilleranas de las extraandinas.
El eje del Día Mundial 2026: conocimiento tradicional y patrimonio cultural
El lema de este año suma una dimensión que suele quedar afuera del “debate técnico”: la relación entre comunidades y humedales.
El conocimiento tradicional —prácticas de uso del agua, recolección, manejo del territorio, lectura de ciclos— no es un souvenir cultural. Es, muchas veces, una tecnología social de conservación. Y cuando ese vínculo se rompe (por expulsión, degradación o incendios recurrentes), se pierde doble: ecosistema y cultura.
En Argentina, los humedales son un activo gigantesco y a la vez frágil: están en todas partes, pero rara vez en el centro de las decisiones. El Día Mundial sirve para recordar lo obvio: cuando un humedal se degrada, no se pierde “naturaleza” en abstracto; se pierde agua, control de inundaciones, captura de carbono, biodiversidad y calidad de vida.



Geocycle convierte desechos industriales en insumos para fabricar cemento

Jadav Payeng, el “hombre bosque de la India” que sembró un árbol diario por 40 años para detener la desaparición de su isla

Estudiantes de la Escuela N.º 341 reforestaron el Istmo de Quetrihué junto a Parques Nacionales




Nuevo estudio advierte que la Península Antártica enfrenta daños irreversibles sin recortes rápidos de emisiones

"Verdaderas catedrales de agua": la Iglesia pidió frenar cambios en la Ley de Glaciares

COMARSA: El basurero petrolero de Vaca Muerta avanza hacia juicio oral



Doce años de contaminación, cinco allanamientos y una probation: el Poder Judicial le ofrece a Comarsa la salida que la fiscalía les negó

Día Mundial del Agua: Argentina frente a una riqueza subterránea estratégica y una crisis que avanza en superficie



