El metano que escapa de la actividad hidrocarburífera tiene un impacto climático que vuelve indispensable conocer cuánto se emite, dónde se producen las pérdidas y si las medidas para reducirlas funcionan.
Sobre ese desafío habló Santiago Nogueira, subsecretario de Cambio Climático de Neuquén, durante una entrevista en Desafío Energético. El funcionario describió una política que busca ordenar los reportes empresariales, mejorar las mediciones y someter los inventarios a verificaciones independientes. El paso pendiente es consolidar una línea de base que permita precisar el objetivo provincial y evaluar sus resultados.
“Todo esto guiado bajo un principio de a mayor producción, mayores exigencias”, sostuvo Nogueira. La afirmación sitúa la discusión ambiental dentro del escenario de expansión de Vaca Muerta: el crecimiento de la actividad requiere controles capaces de acompañar esa escala y de producir información confiable sobre sus emisiones.
Por qué el metano exige atención
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente señala que, en un horizonte de veinte años, el metano tiene una capacidad de calentamiento unas ochenta veces mayor que la del dióxido de carbono. Su permanencia atmosférica es más corta, por lo que reducir sus emisiones puede contribuir a limitar el calentamiento en el corto plazo. Esa característica hace que su control tenga una relevancia climática específica, además de la necesidad de reducir las emisiones de otros gases de efecto invernadero.
Nogueira sumó a esa dimensión el cuidado del recurso energético. Evitar que el gas se libere permite conservarlo para su aprovechamiento. “Mitigamos cambio climático, cuidamos nuestros recursos”, expresó. También vinculó la reducción de pérdidas con la competitividad de la producción neuquina y con las exigencias de trazabilidad de los mercados internacionales.
Qué significa una intensidad cercana a cero
El funcionario explicó que Metano Near Zero refiere a una producción de hidrocarburos con intensidad de emisiones de metano cercana a cero. “Una producción, tanto en gas como en petróleo, que sea con una muy baja intensidad de emisiones de metano”, precisó.
La distinción es importante para evaluar el alcance ambiental de la propuesta. La intensidad relaciona las emisiones con la producción: puede disminuir sin que necesariamente bajen las emisiones totales, si la actividad aumenta lo suficiente. Por eso, el seguimiento debe considerar tanto ese indicador como los volúmenes absolutos liberados a la atmósfera. El desempeño en metano tampoco resume todos los impactos ambientales de la explotación hidrocarburífera.
En la entrevista, Nogueira no fijó un umbral numérico definitivo para esa intensidad. Explicó que primero es necesario conocer con precisión el punto de partida. “Para eso necesitamos una línea de base de inventarios que sean robustos, precisos y que estén además verificados por terceros independientes”, afirmó.
Medir las fuentes y verificar los inventarios
Según informó el subsecretario, Neuquén estableció en 2025 la obligatoriedad de reportar emisiones de gases de efecto invernadero para las empresas del sector y en septiembre estaba recibiendo los primeros reportes. El trabajo inicial incluyó ordenar metodologías que, de acuerdo con su diagnóstico, eran diferentes entre compañías y tenían distintos grados de desarrollo.
“Si queremos consolidar un sistema de información tenemos que establecer que todas midan y cuantifiquen sus emisiones de la misma manera”, señaló. Contar con criterios comunes permite comparar los inventarios y construir una visión del conjunto de la actividad.
Para el metano, añadió, las estimaciones genéricas encuentran límites por la dispersión de las fuentes y porque las emisiones pueden ser intermitentes. “Hay que ir y medirlos”, sostuvo. El enfoque que describió combina mediciones en las fuentes con observaciones a escala de sitio, mediante tecnología aérea y satelital. “Lo que medimos por abajo tiene que dar similar a lo que nosotros medimos por arriba”, explicó sobre la necesidad de contrastar los resultados.
Capacidades locales y resultados comprobables
Nogueira ubicó en 2030 el horizonte para alcanzar el estándar alto de monitoreo, reporte y verificación que busca la provincia. Para implementarlo, destacó la necesidad de ampliar los servicios especializados y los procesos de revisión de los reportes. “Necesitamos construir capacidades en la región para poder medir esas emisiones”, afirmó. Según indicó, ya hay empresas neuquinas dedicadas a esa tarea, cuyo desarrollo deberá acompañar el avance del sistema.
Durante la conversación también se reprodujo una intervención de la ministra Leticia Esteves sobre fiscalización y actualización de la normativa ambiental. Al referirse a la necesidad de mejorar los plazos administrativos, la ministra sostuvo: “Esos tiempos no pueden ser en detrimento del cuidado del ambiente”. Sus declaraciones formaron parte del video compartido en el programa, no de las respuestas de Nogueira.
La entrevista permitió conocer el método y el horizonte de la política provincial, aunque no incluyó un inventario consolidado ni una cifra global de reducción ya alcanzada. Desde una perspectiva ambiental, la evaluación deberá apoyarse en esa evidencia: cuánto metano se libera, cómo evoluciona en el tiempo y qué reducciones pueden verificarse. La mejora de los sistemas de medición será decisiva para comprobar si las mayores exigencias se traducen en un menor impacto climático de Vaca Muerta.


















