
El calor que no se ve: las olas de calor marinas duran mucho más de lo que se creía
RedacciónCuando se habla de una ola de calor marina se piensa en un pico: unos días o semanas en que el mar se calienta muy por encima de lo normal y después vuelve a la calma. Un estudio publicado en Communications Earth & Environment, del grupo Nature, muestra que ese pico es solo la parte más visible de algo bastante más largo.
Investigadores del Virginia Institute of Marine Science (VIMS) y la Batten School de William & Mary, en Estados Unidos, analizaron más de 2.580 olas de calor marinas registradas durante dos décadas en 20 estuarios. Descubrieron que antes y después de cada evento el agua se mantiene más caliente de lo normal durante mucho tiempo, aunque no llegue al umbral técnico para que se la llame "ola de calor".
"Empezamos a notar estas anomalías de agua cálida a ambos lados de las olas de calor y nos dimos cuenta de que en realidad están dentro de períodos mucho más largos de agua caliente", explicó Ricardo Utzig Nardi, primer autor del trabajo.
Más del doble de calor del que se medía
El hallazgo central es que las mediciones convencionales subestiman la exposición total al calor en más de un 150 % en promedio. Es decir, los ecosistemas reciben más del doble del calor que se venía calculando.
Los investigadores identificaron dos tipos de eventos:
- Individuales (dos de cada tres casos): la ola de calor está dentro de un período de unos 60 días con temperaturas elevadas.
- Compuestos (uno de cada tres): varias olas encadenadas dentro de unos 90 días de calentamiento. Acumulan más del triple de calor que la ola en sí.
"Son períodos de exposición térmica notablemente largos", señaló Piero Mazzini, profesor del VIMS y coautor. Para explicarlo, los autores lo comparan con tomar sol: el daño depende tanto de la intensidad como del tiempo que uno pasa expuesto.
Por qué importa
El calor prolongado puede potenciar otros problemas: menos oxígeno en el agua, floraciones de algas nocivas y estrés en pastos marinos, mariscos, peces y corales. Además, muchos experimentos de laboratorio simulan olas de calor de días o semanas, por lo que no reflejan lo que viven realmente los organismos en el mar.
"Ya no podemos mirar las olas de calor marinas de forma aislada cuando evaluamos el impacto del calentamiento en los ecosistemas costeros y oceánicos", advirtió Mazzini.
¿Y en la Patagonia?
El estudio se hizo en Estados Unidos, pero la pregunta tiene eco en el sur del continente. En septiembre, un trabajo liderado por Patricio A. Díaz, del Centro INCAR y la Universidad de Los Lagos (Chile), analizó datos de 2003 a 2023 en los fiordos de la Patagonia chilena. Encontró una asociación estrecha entre las anomalías cálidas del mar y las floraciones de Alexandrium catenella, el microalga que provoca la marea roja. Según los autores, las anomalías térmicas persistentes e intensas son uno de los principales factores que controlan la magnitud de esas floraciones.
La marea roja es un problema conocido en la costa patagónica argentina: obliga a vedas de mariscos y es un riesgo para la salud. Si el mar pasa más tiempo caliente del que se creía, entender ese "calor oculto" es clave para anticipar sus efectos sobre la pesca, la acuicultura y la biodiversidad marina.
Fuentes:
- Utzig Nardi, R., Mazzini, P. L. F., Walter, R. K. y Shen, J. (2026). Persistent warm water anomalies before and after marine heatwaves amplify heat exposure and associated risks. Communications Earth & Environment (Nature). Ver estudio
- Virginia Institute of Marine Science (VIMS), William & Mary. Comunicado oficial
- Díaz, P. A. et al. (2026). Alexandrium catenella blooms driven by extreme thermal anomalies in a fjord system. Centro INCAR y Universidad de Los Lagos (Chile). Vía Ciencia en Chile



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