Esquel convierte residuos forestales en biochar y apunta al mercado de bonos de carbono

La ciudad cordillerana hizo su primer ensayo para transformar restos forestales en un carbón estable que retiene carbono durante siglos. El objetivo es certificarlo y vender bonos de carbono.
Sostenibilidad02/10/2026RedacciónRedacción

Lo que antes era un problema para Esquel ahora puede convertirse en una herramienta contra el cambio climático. El miércoles 30 de septiembre, la Municipalidad hizo el primer ensayo de producción de biochar a partir de residuos forestales. Es un carbón vegetal estable que puede guardar carbono en el suelo durante mucho tiempo en lugar de liberarlo a la atmósfera.

La iniciativa nace de un trabajo conjunto entre la Secretaría de Bosques de Chubut y el Consejo Federal de Inversiones (CFI). La Municipalidad funciona como unidad productiva, a través de su Subsecretaría de Espacios Verdes.

"Esquel es el primer municipio en implementar una política de estas características", afirmó el intendente Matías Taccetta. Y adelantó el próximo objetivo: "Queremos que Esquel pueda ingresar al mercado de bonos de carbono".

Qué es el biochar

El biochar se obtiene al calentar biomasa a altas temperaturas y con muy poco oxígeno, un proceso que se llama pirólisis. A diferencia de la quema común, la madera no se convierte en humo y CO₂: buena parte de su carbono queda atrapado en un material sólido, poroso y muy estable.

Ese carbono puede permanecer cientos de años sin volver a la atmósfera. Por eso el biochar es una de las técnicas de remoción de carbono que hoy reconocen los estándares internacionales de certificación.

De residuo a bono de carbono

En las ciudades cordilleranas, los restos de poda, raleo y limpieza forestal suelen terminar quemados o acumulados. Quemarlos libera el carbono, y acumularlos aumenta el material combustible. El biochar da una salida distinta: ese residuo se transforma en un producto con valor.

Para vender bonos de carbono, el municipio primero tiene que certificar el proceso. Eso implica demostrar, con mediciones y auditorías externas, cuánto carbono queda fijado y por cuánto tiempo. Cada tonelada de CO₂ retenida y verificada puede comercializarse como un crédito. Esta etapa todavía no tiene fechas definidas.

Más que carbono

Además de fijar carbono, el biochar tiene usos agronómicos y ambientales. Incorporado al suelo, puede mejorar la retención de agua y nutrientes y ayudar a recuperar suelos degradados, un punto clave en la estepa y en zonas afectadas por incendios. También se estudia como filtro para tratar efluentes.

Una idea con eco en Neuquén

Las localidades cordilleranas neuquinas, como San Martín de los Andes, Villa La Angostura, Aluminé o Villa Pehuenia–Moquehue, generan volúmenes importantes de residuos forestales por poda, manejo de interfase y control de especies exóticas. La experiencia de Esquel abre una pregunta para la región: ¿puede ese material dejar de ser un pasivo y convertirse en una oportunidad?

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