
El agua que vuelve de Vaca Muerta: cuánto puede reutilizarse y qué falta para reducir nuevas captaciones
RedacciónEn Vaca Muerta, el agua tiene dos viajes.
Uno es conocido: grandes volúmenes son captados, transportados y utilizados durante las operaciones de fractura hidráulica. El otro comienza cuando una parte de esos fluidos regresa a la superficie y cuando, durante la producción de los pozos, aparece agua asociada a las formaciones geológicas.
Durante años, la discusión estuvo concentrada principalmente en cómo conseguir y transportar el agua necesaria para acompañar el crecimiento de la producción. Ahora Neuquén intenta sumar otra pregunta: ¿cuánta de esa agua que vuelve puede tratarse y utilizarse nuevamente en lugar de recurrir a nuevas captaciones?
El tema ocupó buena parte de la conferencia internacional “El futuro de la gestión del agua en Argentina”, organizada por Produced Water Society (PWS) y realizada el 15 y 16 de octubre en Neuquén capital. Allí participaron especialistas internacionales, representantes de empresas, funcionarios provinciales, académicos y científicos del CONICET.
El objetivo planteado por la Provincia es ambicioso: avanzar hacia un modelo en el que el crecimiento energético necesite proporcionalmente menos agua proveniente de nuevas captaciones.
Pero entre ese objetivo y su concreción hay una discusión técnica, ambiental y regulatoria que recién empieza a ganar escala.
Primero: no toda el agua que vuelve es igual
Cuando se realiza una fractura hidráulica se inyectan agua, arena y aditivos a alta presión para generar fracturas en la roca.
Una parte de esos fluidos vuelve a la superficie después de la operación. Es lo que habitualmente se denomina agua de retorno o flowback.
A medida que el pozo entra en producción también puede emerger agua presente naturalmente en la formación geológica, conocida como agua de formación o agua producida.
La diferencia no es solamente de nombre.
El flowback puede contener componentes del fluido utilizado durante la fractura y materiales incorporados durante su contacto con la formación. Estudios realizados específicamente sobre Vaca Muerta describieron aguas de retorno con elevada concentración de sólidos disueltos y presencia de distintos elementos derivados de las interacciones entre el agua, los fluidos utilizados y la roca.
Por eso hablar de “reutilizar agua” no significa tomar el líquido que vuelve del pozo y simplemente volver a inyectarlo.
Antes hay que conocer su composición, tratarlo y determinar para qué puede utilizarse.
Volver a usarla para una nueva fractura
Este es hoy uno de los destinos más claros.
La normativa neuquina contempla expresamente el reúso del agua de retorno dentro de la industria hidrocarburífera, pero establece condiciones.
El Decreto provincial 1483/2012 determina que el flowback debe ser sometido en su totalidad a un sistema de tratamiento que permita cumplir los parámetros correspondientes. Entre las alternativas previstas aparecen su reutilización en la propia industria, determinados usos vinculados a proyectos productivos o de recomposición ambiental con autorización de los organismos competentes, y su disposición final mediante los mecanismos establecidos por la regulación.
Además, las alternativas de reutilización y disposición de las corrientes tratadas deben contar con autorización de la autoridad competente.
Esto marca un límite importante para la discusión surgida durante la conferencia: que tecnológicamente sea posible tratar un agua no significa automáticamente que pueda utilizarse para cualquier destino.
El objetivo: necesitar menos agua nueva
En junio de este año, Neuquén dio un paso regulatorio adicional.
Mediante el Decreto 792/2026, la Provincia declaró política pública prioritaria la promoción de la reutilización, recirculación, recuperación y aprovechamiento eficiente del agua utilizada en las actividades hidrocarburíferas no convencionales.
El esquema también modificó el canon que pagan las operadoras por el uso industrial de aguas públicas e incorporó incentivos para proyectos orientados a mejorar la eficiencia hídrica y reducir la demanda de nuevas captaciones.
Según informó el Gobierno provincial durante la conferencia, las empresas ya presentaron 16 proyectos de desarrollo productivo vinculados con ese mecanismo.
Sin embargo, la información oficial difundida hasta ahora no detalla públicamente cuánto reúso aportará cada proyecto ni cuántos metros cúbicos de nuevas captaciones podrían evitarse en conjunto.
Esa diferencia es importante: los 16 proyectos muestran interés empresarial frente al incentivo, pero todavía no permiten medir el impacto hídrico real del programa.
¿Una “huella hídrica neta” cercana a cero?
Durante el encuentro, el secretario de COPADE, Rubén Etcheverry, planteó que Neuquén debería avanzar hacia un modelo en el que la “huella hídrica neta tienda a cero”.
La expresión marca una dirección política, pero no significa que Vaca Muerta pueda funcionar sin agua fresca ni que ese objetivo ya esté próximo a alcanzarse.
La Provincia continúa planificando infraestructura para captar y transportar agua superficial hacia las áreas de producción. Entre los proyectos mencionados oficialmente aparece la denominada “red azul”, una red de acueductos destinada a llevar agua desde recursos hídricos superficiales hacia reservorios próximos a los principales yacimientos.
En otras palabras, hoy conviven dos estrategias: desarrollar infraestructura para abastecer una actividad que sigue creciendo y, al mismo tiempo, aumentar la cantidad de agua que puede circular nuevamente dentro del sistema productivo.
Cuánto conseguirá reducir efectivamente una estrategia a la otra es una de las preguntas que todavía requiere datos.
¿Puede utilizarse fuera de la industria petrolera?
Este fue uno de los puntos más llamativos de la conferencia.
Guillermo Aversano, presidente del Comité Ejecutivo de PWS Argentina, planteó como horizonte utilizar agua producida y flowback nuevamente en fracturas y, posteriormente, explorar otros destinos como agricultura, centros de datos y diferentes procesos productivos.
Pero conviene separar esa propuesta de la situación actual.
No se trata de usos automáticamente habilitados ni de agua que pueda incorporarse sin más a cualquier actividad.
La regulación neuquina exige tratamiento y establece autorizaciones específicas para las alternativas de reutilización. Y la propia composición del agua condiciona qué tecnología es necesaria para remover hidrocarburos, sólidos, sales u otros componentes antes de pensar en un destino posterior.
El desafío es entonces doble: conseguir un tratamiento técnicamente eficaz y demostrar que la calidad resultante es compatible con el uso que se propone.
Reutilizar también tiene límites
Aumentar el reúso ofrece una ventaja evidente: cada metro cúbico que puede volver a utilizarse dentro de una operación es potencialmente un metro cúbico que no necesita provenir de una nueva captación, siempre que efectivamente sustituya agua fresca.
Pero eso no convierte automáticamente al proceso en circular.
Tratar agua requiere infraestructura, energía, transporte o ductos, almacenamiento, monitoreo y una gestión posterior de los residuos o concentrados que pueden producir determinados tratamientos.
También existe otro aspecto central: la calidad del tratamiento y el control ambiental.
La historia regulatoria neuquina muestra por qué ese punto importa. La Provincia considera al agua con hidrocarburos y al flowback dentro de corrientes sometidas a control y exige que las alternativas de tratamiento, reutilización y disposición sean autorizadas.
Por eso la discusión ambiental no debería reducirse a una comparación entre “usar agua nueva” o “usar agua reciclada”. También importa cómo se trata, qué calidad alcanza, dónde se almacena, cómo se transporta, qué destino recibe y cómo se controla cada etapa.
La pregunta que queda abierta
Vaca Muerta continúa aumentando su escala y eso transforma al agua en una variable cada vez más importante de la planificación energética neuquina.
La política provincial ya tiene una dirección: reutilizar más y depender menos de nuevas captaciones. Existe un marco regulatorio, incentivos económicos y al menos 16 proyectos presentados por las operadoras.
Lo que todavía falta conocer públicamente es decisivo para evaluar el resultado: cuántos metros cúbicos se reutilizan actualmente, cuánto podrá incrementarse ese volumen, qué porcentaje de la demanda de fractura podrá cubrirse y cuánto disminuirán efectivamente las nuevas captaciones de agua.
La próxima etapa del debate, por lo tanto, debería poder medirse.
Porque si la meta es reducir la huella hídrica de Vaca Muerta, no alcanzará con contar proyectos o tecnologías: habrá que saber cuánta agua efectivamente deja de extraerse gracias a ellas.
Fuentes:
- Neuquén Informa — “Neuquén pone el agua en el centro de la agenda de Vaca Muerta”
- Boletín Oficial de Neuquén — Decreto 792/2026
- Gobierno de Neuquén — Decreto 1483/2012 sobre reservorios no convencionales y flowback
- Boletín Oficial de Neuquén — regulación sobre tratamiento, reúso y disposición de flowback
- Estudio científico sobre interacción agua-roca y flowback en Vaca Muerta


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