
Después del incendio: científicos plantan especies nativas para estudiar cómo recuperar un bosque degradado en la Patagonia
RedacciónUn bosque afectado por el fuego no vuelve simplemente porque se planten árboles. Qué especies utilizar, de dónde provienen las semillas, cómo responden los ejemplares al suelo y al ambiente y qué ocurre con ellos con el paso del tiempo son algunas de las preguntas que necesitan seguimiento.
En Mallín Ahogado, El Bolsón, un nuevo ensayo científico empieza a buscar algunas de esas respuestas.
Durante la primera semana de septiembre, investigadores del Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (CIEFAP) instalaron una plantación experimental de roble pellín (Nothofagus obliqua) y raulí (Nothofagus alpina), dos especies nativas de los bosques andino-patagónicos.
El lugar elegido tiene una historia particular: corresponde al predio de la ex sede del Museo de Piedras Patagónicas y fue alcanzado por el incendio Confluencia de enero de 2025. Antes, el sector había sido utilizado para plantaciones de pinos.
Un ensayo para aprender a restaurar
La experiencia forma parte del proyecto “Manejo Forestal Adaptativo: Restauración Productiva en áreas de Bosque Degradado”, desarrollado por el Área de Ecología de Ecosistemas Terrestres del CIEFAP y dirigido por la investigadora Florencia Urretavizcaya.
El objetivo no es solamente colocar árboles donde hubo un incendio.
La instalación permitirá continuar generando información sobre el establecimiento de especies nativas en ambientes forestales degradados y evaluar alternativas que puedan servir para su manejo y restauración.
Por eso es importante no interpretar esta experiencia como una restauración ya conseguida. Se trata de un ensayo experimental cuyos resultados deberán observarse con el tiempo.
La supervivencia y el desarrollo de los ejemplares serán justamente parte de la información que permita entender qué alternativas funcionan mejor bajo distintas condiciones.
Roble pellín y raulí: de la semilla al terreno
El trabajo comenzó bastante antes de que los árboles llegaran a Mallín Ahogado.
Profesionales de diferentes instituciones participaron en distintas etapas del proceso. El investigador Mario Pastorino y el grupo de Genética del INTA Bariloche intervinieron en la selección de las procedencias que serían utilizadas y en la cosecha de semillas.
La producción de los plantines contó con participación de especialistas de INBIES-UNPSJB de Esquel, mientras que profesionales del INTA Trevelin trabajaron en el mantenimiento de las plantas a raíz desnuda. En la instalación del nuevo ensayo participaron además técnicos del Servicio Forestal Andino de El Bolsón.
La procedencia del material vegetal no es un detalle menor dentro de una investigación de este tipo: el ensayo busca producir conocimiento que permita evaluar el comportamiento de especies nativas bajo las condiciones particulares de distintos sitios de la Patagonia.
Mallín Ahogado no es el único lugar bajo estudio
El trabajo forma parte de una red de experiencias que CIEFAP viene instalando en diferentes puntos de la región.
En Cerro Radal, Lago Puelo, se realizaron plantaciones durante 2023 y 2024 con participación de la Secretaría de Bosques de Chubut.
En 2024 se establecieron además ensayos en Loma del Medio, El Bolsón, junto con INTA Golondrinas, y en Cordón Serrucho, Foyel, en Río Negro.
Durante 2025 se incorporó otra experiencia en Aldea Escolar, con participación del INTA Trevelin.
La nueva plantación de Mallín Ahogado agrega ahora otro escenario: un terreno previamente utilizado para pinos que, además, atravesó un incendio.
Recuperar después del fuego requiere tiempo
Los incendios forestales dejan cambios que van mucho más allá de los árboles quemados. La recuperación de un ambiente depende de las características del sitio, la intensidad y efectos del fuego, la vegetación presente y su capacidad de regeneración, entre muchos otros factores.
Por eso, plantar árboles no equivale automáticamente a restaurar un bosque.
En este caso, el valor de la experiencia está justamente en el seguimiento: observar qué ocurre con el roble pellín y el raulí permitirá sumar evidencia para decidir cómo intervenir en otros ambientes degradados de la región.
El ensayo de Mallín Ahogado se incorpora así a un trabajo de varios años y distintos sitios patagónicos. Más que ofrecer una respuesta inmediata después de un incendio, busca algo menos espectacular pero fundamental para la restauración: generar conocimiento sobre qué funciona, dónde y bajo qué condiciones.
Fuentes
CIEFAP — Nueva plantación de roble pellín y raulí en Mallín Ahogado


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