
El Tromen: el humedal neuquino donde conviven flamencos, volcanes y 117 especies de aves
RedacciónHay lugares de Neuquén donde cuesta elegir qué mirar primero.
En El Tromen, el paisaje puede comenzar con la silueta de un volcán de casi 4.000 metros, continuar sobre extensas coladas de lava oscura y terminar, unos kilómetros más adelante, en una laguna donde se alimentan flamencos australes, cisnes de cuello negro, cauquenes y otras aves acuáticas.
No son ambientes independientes.
El Área Natural Protegida El Tromen, ubicada entre los departamentos Chos Malal y Pehuenches, conserva un sistema donde el vulcanismo, la estepa patagónica y los humedales de altura construyen uno de los paisajes naturales más particulares del norte neuquino. Fue creada en 1971 y uno de sus principales objetivos es proteger la avifauna asociada a la Laguna Tromen y el Bañado Los Barros.
La importancia de esos ambientes excede las fronteras provinciales. Desde el 2 de febrero de 2006, El Tromen integra la lista de humedales de importancia internacional de la Convención Ramsar. El sitio comprende unas 30.000 hectáreas.
Un oasis para las aves en medio de la estepa
El agua explica buena parte de la biodiversidad que aparece en El Tromen.
La Laguna Tromen y el Bañado Los Barros funcionan como sitios de alimentación, descanso y reproducción para numerosas especies. Los registros actualizados difundidos por el Gobierno provincial contabilizan 117 especies de aves dentro del área protegida, 41 de ellas acuáticas.
Entre las más reconocibles aparecen flamencos australes, cisnes de cuello negro, coscorobas, cauquenes, diferentes especies de patos y aves playeras.
La importancia de estos cuerpos de agua se entiende mejor cuando se observa el territorio que los rodea. Son humedales insertos en la estepa patagónica, una región caracterizada por condiciones ambientales mucho más secas.
La ficha oficial argentina del sitio Ramsar destaca precisamente a la Laguna Tromen y al Bañado Los Barros como lugares de nidificación y alimentación de aves acuáticas, incluyendo especies migratorias y otras que realizan desplazamientos estacionales.
Por eso, en El Tromen la disponibilidad de agua no modifica solamente el paisaje: condiciona el funcionamiento de todo el ecosistema.

Un pato especializado en vivir entre torrentes
No todas las aves del área dependen de las lagunas.
En el arroyo El Chapúa aparece una de las especies más particulares registradas en el área: el pato de los torrentes, adaptado a vivir en cursos de montaña de aguas rápidas.
En Neuquén está categorizado en peligro de extinción, de acuerdo con la Resolución provincial 0887/21, según informó la Provincia.
Su presencia muestra otra dimensión de la conservación del Tromen. Proteger las aves no consiste únicamente en preservar las grandes lagunas: también requiere mantener las condiciones de arroyos y pequeños ambientes fluviales de los que dependen especies especializadas.
El volcán que domina el paisaje
Sobre ese sistema de humedales se levanta el volcán Tromen, de 3.978 metros sobre el nivel del mar. Cerca aparece otro de los grandes relieves del área, el cerro Wayle, de 3.182 metros.
Las laderas, los barrancos y especialmente las extensas coladas de lava permiten leer parte de la historia geológica del lugar directamente sobre el paisaje.
Esas formaciones oscuras, conocidas como escoriales, descienden por las laderas y contrastan con la vegetación de la estepa y los humedales.
La información provincial menciona registros históricos que atribuyen cinco erupciones al Tromen entre 1820 y 1828, aunque hace una salvedad importante: esas fechas no fueron confirmadas mediante estudios radiométricos o geológicos. En el cráter principal también se observan pequeñas fumarolas.
Es un buen ejemplo de por qué paisaje y biodiversidad no pueden analizarse por separado: las características geológicas y climáticas ayudan a determinar qué ambientes y qué especies pueden desarrollarse allí.

Una planta amenazada que llega hasta Neuquén
El Tromen tampoco se explica solamente por sus aves.
Entre coirones, neneos y vegetación adaptada al frío, al viento y a la escasez de agua aparece una especie particularmente singular: el colimamil (Adesmia pinifolia).
Es la única planta del área con porte arbóreo y está considerada amenazada. Las poblaciones del Tromen representan además el extremo más austral de su distribución, que también comprende sectores de Mendoza y San Juan.
Uno de sus problemas históricos es su utilización como leña.
Actualmente, equipos del área protegida trabajan junto con el INTA y el vivero de Chos Malal en la producción y plantación de ejemplares obtenidos a partir de semillas recolectadas en el propio lugar. El seguimiento permitirá evaluar su supervivencia y obtener información para futuras acciones de recuperación.
Es una pequeña experiencia de restauración dentro de un territorio mucho mayor, pero aborda un problema concreto: cómo recuperar poblaciones vegetales sometidas a presión sin perder su vínculo genético con el ambiente donde crecen.
Lagunas que pueden teñirse de rojo
Hay además un fenómeno mucho más visual.
En las lagunas Tromen, Los Patos e Istmo crece una planta acuática conocida como vinagrilla (Myriophyllum quitense). Al extenderse sobre parte de estos ambientes puede producir una llamativa coloración rojiza en la superficie.
En el Bañado Los Barros predominan, en cambio, extensos juncales.
Estas plantas no son solamente parte de la postal. La vegetación sumergida y los juncales proporcionan refugio, alimento y lugares de reproducción para distintas especies.
La fauna terrestre amplía todavía más el inventario: en el área aparecen piches, chinchillones, zorros colorados y pumas, además de reptiles y anfibios como la rana esteparia.
Un área protegida que también está habitada
El Tromen no es un territorio vacío destinado exclusivamente a la conservación.
Dentro del área protegida existen actualmente alrededor de 30 familias crianceras que mantienen puestos de veranada y practican la trashumancia, trasladando sus animales de acuerdo con los ciclos estacionales.
La ganadería extensiva forma parte de la economía familiar y de la historia cultural del norte neuquino.
Esto agrega otra dimensión al manejo del área: conservar humedales, flora y fauna mientras continúan prácticas productivas y culturales desarrolladas históricamente en el territorio.
Los propios documentos ambientales oficiales describen la presencia de población trashumante como uno de los valores culturales del Parque y señalan que debe ser considerada en su planificación y manejo.
El desafío, entonces, no consiste simplemente en separar naturaleza y actividad humana, sino en establecer condiciones que permitan mantener ambas sin deteriorar los ambientes que justificaron la protección del lugar.
El agua, la pieza que conecta todo
Entre volcanes, aves y plantas extraordinarias, hay un elemento menos espectacular que sostiene buena parte de la historia: el agua.
La Provincia advierte que su disponibilidad es determinante para estos ecosistemas, especialmente frente a la variabilidad climática y los períodos prolongados de sequía.
Si cambian las condiciones hídricas, también pueden cambiar los lugares disponibles para alimentarse, descansar y reproducirse.
Por eso la designación de El Tromen como sitio Ramsar no significa solamente que posee lagunas atractivas o una gran cantidad de aves. Reconoce el valor ecológico de sus humedales y la necesidad de conservar su funcionamiento.
En un territorio dominado visualmente por un volcán de casi 4.000 metros, puede resultar paradójico que algunos de sus ambientes más valiosos dependan de algo tan frágil como la permanencia del agua.
Ahí está buena parte de lo excepcional de El Tromen: volcanes, estepa, humedales, fauna silvestre y una cultura trashumante conviven dentro de un mismo paisaje del norte neuquino.
Fuentes y enlaces originales


Drones y semillas encapsuladas: el plan para devolverle las araucarias a Ñorquinco

Neuquén descifró el ADN del huemul: el mapa genético que faltaba para salvarlo

La ranita patagónica: el pequeño anfibio que no existe en ningún otro lugar del mundo

Descubren en Bolivia una nueva especie de felino: es la primera descrita en más de un siglo

Siete orcas fueron registradas frente a la costa de Río Negro: las imágenes del grupo “Maga”


Un videojuego argentino invita a descubrir cómo trabajan los científicos ambientales

Estudiantes neuquinos crearon una baliza inteligente para combatir incendios y ganaron un concurso nacional

Neuquén estudia un canal aliviador para reducir el impacto de crecidas extraordinarias del río

Biosfera Neuquén: estudiantes exploraron la calidad del agua a través del arte y la ciencia

Detectaron caza ilegal de guanacos en Somuncurá y decomisaron más de 460 kilos de carne

Medicamentos vencidos: el residuo peligroso que todavía termina en la basura o el inodoro

El agua que vuelve de Vaca Muerta: cuánto puede reutilizarse y qué falta para reducir nuevas captaciones

Comienza la COP17: el primer balance global muestra que las metas de biodiversidad para 2030 están atrasadas



