
Metano en Vaca Muerta: qué tendría que pasar para demostrar que el “Near Zero” funciona
RedacciónVaca Muerta Metano Near Zero 2026 terminó este miércoles en Neuquén después de dos jornadas que pusieron sobre la mesa una cuestión cada vez más relevante para el desarrollo hidrocarburífero: cómo conocer con mayor precisión cuánto metano se emite y qué hacer después con esa información.
La primera jornada estuvo atravesada por las políticas públicas, la experiencia de las empresas, la regulación y los estándares internacionales. La segunda trasladó la discusión a un terreno mucho más técnico: monitoreo satelital, mediciones, sistemas de reporte y verificación, cámaras de imagen óptica de gases y herramientas regulatorias.
Terminadas las exposiciones aparece, sin embargo, una pregunta que excede al encuentro:
¿Qué tendría que ocurrir para poder afirmar que las emisiones de metano de Vaca Muerta efectivamente están bajando?
Detectar una fuga no significa haberla reducido. Medir una instalación tampoco permite, por sí solo, describir todo lo que ocurre en una cuenca de la escala de Vaca Muerta.
El desafío es conectar esas piezas.
Figueroa: “Primero tenemos que cuantificar”
Durante la apertura del encuentro, el gobernador Rolando Figueroa ubicó precisamente a la medición como punto de partida de la estrategia provincial.
“Es muy importante que Vaca Muerta y todo lo que estamos desarrollando tenga esta meta de llegar a cero emisiones. Para transitar ese camino, primero tenemos que cuantificar y, a partir de ahí, seguir trabajando”.
El mandatario también expresó la posición del Gobierno respecto del equilibrio que busca entre producción y ambiente: “Estamos a favor de la productividad, del desarrollo y de la seguridad energética, pero siempre con el cuidado del ambiente y con la permanente construcción de sustentabilidad social”.
Figueroa agregó una dimensión económica al planteo. Según sostuvo, conseguir petróleo y gas diferenciados por su nivel de emisiones podría transformarse en una ventaja para los recursos neuquinos frente a mercados con mayores exigencias ambientales.
Las declaraciones marcan el objetivo político. Comprobar si ese objetivo se cumple requiere otro paso: evidencia.
Para saber si las emisiones disminuyen no alcanza con obtener una fotografía de lo que ocurre en un momento determinado. Es necesario establecer líneas de base, utilizar metodologías consistentes y producir información comparable a lo largo del tiempo.
La Provincia sostiene que está trabajando precisamente en esa dirección. La ministra de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, Leticia Esteves, señaló durante el encuentro que se avanzó junto con las empresas en mecanismos obligatorios de reporte de emisiones y en mejorar la fiscalización de alertas. El secretario de Ambiente y Recursos Naturales, Hipólito Salvatori, indicó además que se busca que las operadoras construyan sus líneas de base.
No existe una sola tecnología capaz de mostrar todo
Una de las claves de la segunda jornada fue mostrar que el metano puede observarse desde escalas diferentes.
Los satélites permiten analizar grandes extensiones y detectar determinados eventos de emisión. Las mediciones realizadas directamente en las instalaciones aportan información a otra escala. Y las cámaras de imagen óptica de gases —conocidas como OGI— permiten visualizar emisiones que no pueden verse a simple vista.
No son herramientas intercambiables.
El programa técnico desarrollado en el Polo Tecnológico abordó precisamente las diferencias de escala, precisión, representatividad y calidad de los datos. Según los organizadores, seleccionar una metodología depende del objetivo de la medición y combinar distintas técnicas permite construir diagnósticos más completos.
Incluso los satélites tienen limitaciones. El sistema MARS del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente advierte que factores como la presencia de nubes, la disponibilidad de luz, la topografía o el tamaño de la emisión pueden condicionar la detección desde el espacio.
Por eso, mirar Vaca Muerta desde arriba puede revelar información que antes era difícil obtener, pero no reemplaza lo que debe medirse en las instalaciones.
Del satélite a una reparación
La utilidad de encontrar una emisión depende, finalmente, de lo que ocurra después.
Una forma sencilla de entender el proceso es dividirlo en etapas:
detectar → medir → identificar la fuente → intervenir → volver a medir.
El sistema internacional MARS —Methane Alert and Response System— ofrece un ejemplo de esa lógica.
Desarrollado por el Observatorio Internacional de Emisiones de Metano (IMEO) del PNUMA, utiliza información de múltiples instrumentos satelitales para identificar grandes emisiones y comunicar los eventos a gobiernos y empresas para facilitar una respuesta.
La herramienta no pretende quedarse en la detección. Busca conectar el dato con acciones de mitigación y hacer seguimiento de las respuestas. A abril de 2026, IMEO había documentado más de 40 casos de mitigación vinculados con alertas del sistema en diferentes regiones del mundo. El propio organismo advierte, sin embargo, que el crecimiento de las capacidades de detección no siempre fue acompañado al mismo ritmo por las respuestas de gobiernos y empresas.
Ese punto resulta particularmente relevante para Vaca Muerta.
Encontrar metano no reduce metano. La reducción ocurre cuando la información deriva en una intervención y luego puede comprobarse su resultado.
Las cámaras que permiten ver lo invisible
Otro de los bloques técnicos realizados en Neuquén estuvo dedicado a las cámaras OGI.
Estos equipos utilizan imagen óptica de gases para visualizar determinadas emisiones que no pueden observarse a simple vista. Durante la capacitación se trabajó sobre su utilización, interpretación y aplicación en instalaciones para orientar respuestas operativas.
Son especialmente útiles dentro de programas de detección y reparación de fugas.
Pero hay una diferencia importante: detectar no es necesariamente lo mismo que cuantificar.
Una cámara puede ayudar a localizar una fuente que requiere atención, mientras que determinar cuánto metano se está emitiendo puede exigir otros métodos de medición.
Por eso, satélites, cámaras, sensores y mediciones directas pueden complementarse dentro de un mismo sistema sin cumplir exactamente la misma función.
MRV: medir también implica poder verificar
En ese esquema aparece otra sigla que tuvo protagonismo durante el encuentro: MRV, por Monitoreo, Reporte y Verificación.
La idea es relativamente sencilla aunque su implementación sea compleja: no basta con calcular una emisión y comunicar un número.
Hay que saber cómo fue obtenido, qué fuentes fueron consideradas, qué metodología se utilizó y cómo puede verificarse esa información.
Uno de los estándares internacionales abordados en Neuquén fue OGMP 2.0, la iniciativa impulsada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente para mejorar la calidad del reporte de emisiones de metano de la industria de petróleo y gas.
El sistema contempla cinco niveles de reporte que aumentan progresivamente el grado de detalle y el rigor de la cuantificación. En el nivel más avanzado se combinan estimaciones a nivel de las fuentes con mediciones independientes a escala de las instalaciones para reconciliar ambos resultados.
Esto importa porque las distintas formas de estimar las emisiones no siempre arrojan exactamente el mismo resultado.
Contrastar información ayuda a detectar diferencias, revisar supuestos y reducir incertidumbre.
De la tecnología a las reglas
La última parte de la jornada técnica llevó la discusión a un terreno menos visible pero decisivo: la regulación.
El programa abordó obligaciones de reporte, mecanismos de control, sistemas de verificación, capacidad de los organismos públicos y seguimiento de las medidas de mitigación.
Ahí aparece probablemente uno de los principales desafíos que quedan después de Vaca Muerta Metano Near Zero.
No alcanza con disponer de satélites o comprar cámaras.
Para evaluar resultados será necesario definir qué debe medirse, con qué metodología, cada cuánto tiempo, quién debe reportarlo, cómo interviene la autoridad de control y qué mecanismos permiten verificar que una emisión detectada fue efectivamente corregida.
El Gobierno neuquino anticipó además que trabaja en una actualización de la normativa ambiental provincial. Esteves sostuvo que el objetivo es elevar los estándares de protección y mejorar los tiempos administrativos acompañando la dinámica de la actividad, sin que eso implique un deterioro ambiental.
Un problema global que también se juega en Neuquén
La discusión tiene una escala que excede a Vaca Muerta.
El Global Methane Tracker 2026 de la Agencia Internacional de Energía estima que los combustibles fósiles representan alrededor del 35% de las emisiones de metano provocadas por actividades humanas. Para 2025, la agencia calculó unas 124 millones de toneladas de metano provenientes de operaciones de petróleo, gas y carbón.
La misma evaluación muestra algo relevante para el debate local: la IEA estima que alrededor del 70% de las emisiones de metano procedentes de operaciones con combustibles fósiles podrían evitarse utilizando tecnologías que ya existen. Cerca de 35 millones de toneladas podrían reducirse sin costo neto bajo las condiciones económicas consideradas por el organismo.
Esto no significa que todas esas proporciones sean directamente trasladables a Vaca Muerta. Son estimaciones globales y las características de cada cuenca, instalación y operación son diferentes.
Sí muestran que, a nivel internacional, una parte importante del desafío ya no pasa solamente por desarrollar nuevas tecnologías, sino por aplicar las existentes, generar mejores datos y convertirlos en acciones verificables.
La prueba estará en los datos
Vaca Muerta Metano Near Zero dejó durante dos días herramientas, compromisos y objetivos sobre la mesa.
La Provincia plantea compatibilizar el crecimiento de la producción con menores emisiones. La industria dispone de tecnologías cada vez más precisas. Los satélites permiten observar grandes eventos desde el espacio. Las cámaras pueden encontrar fugas invisibles. Y los estándares internacionales avanzan hacia sistemas de medición y verificación más rigurosos.
Pero ninguno de esos elementos, por separado, demuestra todavía una reducción.
La vara será otra: construir líneas de base, producir datos comparables, transparentar metodologías, detectar emisiones, actuar sobre ellas y volver a medir.
Figueroa planteó que primero hay que cuantificar.
El paso siguiente será poder mostrar qué ocurrió después.
Y si Neuquén busca demostrar que Vaca Muerta puede aumentar su producción mientras reduce la intensidad de sus emisiones de metano, esa afirmación deberá sostenerse en resultados medibles y verificables.
Fuentes
- Vaca Muerta Metano Near Zero 2026 – Jornada 2 — programa y contenidos técnicos del 16 de septiembre.
- Neuquén Informa – declaraciones de Rolando Figueroa y autoridades ambientales — publicación oficial del 15 de septiembre.
- PNUMA – Methane Alert and Response System (MARS) — funcionamiento del sistema internacional de detección y respuesta.
- OGMP 2.0 – marco de medición y reporte — metodología y niveles de reporte.
- IEA – Global Methane Tracker 2026 — datos internacionales sobre emisiones y posibilidades de mitigación.


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