Un informe global de UNICEF vuelve a poner en el centro una evidencia incómoda: la crisis ambiental no es un problema del futuro, sino una amenaza sanitaria actual para millones de niños. Aire contaminado, agua insegura, plomo en sangre, sequías, inundaciones y pobreza alimentaria forman parte de una misma trama que golpea primero a quienes menos responsabilidad tienen: la infancia.