
¿Carne de guanaco en la carnicería? Científicos del Conicet piden frenar y contar primero
RedacciónEn Río Negro nadie sabe cuántos guanacos hay, ni dónde están, ni cómo se reproducen. Igual, la provincia ya tiene una ley que abre la puerta a cazarlos para vender su carne. Esa es la principal advertencia de un grupo de investigadores del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA), de Bariloche, que pidió cautela antes de que la autoridad provincial incluya al guanaco entre las especies habilitadas.
El 4 de septiembre, la Legislatura rionegrina aprobó la nueva Ley de Carnes, que ordena la faena, el transporte y la comercialización de carne en la provincia. El punto más polémico fue el artículo 15, que habilita el procesamiento comercial de fauna silvestre. Ese artículo incluye al jabalí, una especie exótica e invasora, y también al guanaco, una especie nativa. Se aprobó con 25 votos a favor, 16 en contra y una abstención.
La ley no autoriza la caza de forma automática. La autoridad de aplicación provincial tiene que definir cada año las especies autorizadas, las temporadas, los cupos y las zonas de caza. Esa decisión todavía está pendiente.
Las diez objeciones de la ciencia
Los investigadores Sergio Lambertucci, Pablo Carmanchahi y Valeria Ojeda aclararon que no se oponen de plano al aprovechamiento del guanaco. Lo que piden es que, si se hace, se base en "evidencia, controles y un manejo que proteja a las poblaciones". Sus reparos son estos:
- No hay censos. No se sabe cuántos guanacos viven en Río Negro, dónde están ni cuáles son sus tasas de reproducción y mortalidad, que son los datos básicos para fijar un cupo seguro.
- No hay modelos de extracción propios. "Guanacos y ovejas tienen diferencias ecológicas que impiden calcular su manejo como si fueran especies equivalentes", advirtieron.
- Hay un riesgo sanitario. La carne puede tener sarcocistiosis, una parasitosis que, según Lambertucci, "puede reducir la cantidad de carne apta para consumo humano y aumentar los costos". Advirtió que esto "podría hacer que el aprovechamiento se vuelva inviable".
- No hay protocolos de bienestar animal para el arreo, la captura, el traslado, el sacrificio ni la protección de hembras preñadas.
- Falta un análisis económico que muestre si la actividad es viable.
- Las normas cambian según la provincia. "La variedad de normas puede llevar a escenarios complejos, legales y operativos para el manejo y la conservación", señaló Carmanchahi.
- Le compite a la fibra de guanacos vivos. La lana de animales faenados competiría con los productores que esquilan guanacos silvestres vivos con prácticas certificadas.
- Los subproductos son inciertos. En Chile, la venta de cueros y fibra de guanacos faenados fue baja.
- No hay consenso sobre la competencia con la oveja. Los investigadores sostienen que no hay acuerdo científico sobre cuánto compite el guanaco con el ganado por el forraje, y proponen soluciones no letales para la convivencia.
- Falta una justificación bioética. El sacrificio debe tener "fundamentación sólida y no ser un fin en sí mismo".
Un debate que divide
En la Legislatura, la oficialista Soraya Yauhar defendió que el aprovechamiento "se ajustará a los planes nacionales de manejo". Del otro lado, la legisladora Magdalena Odarda calificó el artículo como "un retroceso ambiental". En agosto, Odarda había presentado un proyecto para declarar al guanaco especie protegida y prohibir su caza en toda la provincia.
El trasfondo es un conflicto histórico en la Patagonia: buena parte del sector ganadero ve al guanaco como competidor de la oveja por las pasturas. En provincias como Santa Cruz, donde se estima que la población supera el millón de ejemplares, el aprovechamiento comercial ya está en marcha. Los científicos advierten que trasladar esa lógica a Río Negro sin datos propios es empezar la casa por el techo.
Lo que viene
Ahora la pelota está del lado del Ejecutivo provincial, que tiene que decidir si incluye al guanaco en la lista de especies habilitadas y bajo qué condiciones. El planteo de los investigadores es concreto: primero hay que contar, estudiar y regular, y recién después decidir si se caza.
Fuentes:



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